Lo que no te mata te hace más fuerte.

Esta frase te anima a sacar tu fortaleza interna frente a la adversidad. Las malas experiencias pueden fácilmente desmoralizar y disminuir significativamente la fuerza de voluntad. Emociones como el miedo, la frustración, la impotencia, la rabia o la confusión pueden tornarse predominantes en esos momentos críticos. Incluso se puede alterar tu ciclo de sueño-vigilia si la situación que estás viviendo te mantiene tenso(a), preocupado(a) y pensando sin parar.

Internamente sabes que pese a todo lo que experimentes debes sobrevivir a la situación de crisis. Especialmente cuando se trata de eventos que sólo te impactan a ti enormemente y no a los demás que te rodean. Ya sea porque te sentiste ofendido(a) o te desilusionaste por algo que te dijeron, te enteraste o viste ante tus ojos. O, sufriste una pérdida significativa de un ser querido (fallecimientos, separaciones, divorcios) que te gatilla un dolor psico-emocional que no  puedes controlar. O tienes problemas serios en el trabajo con tus pares y/o jefes que no logras solucionar, ni llegar a un consenso con ellos mientras la relación se deteriora progresivamente. Sufriste un accidente que te dejó con secuelas físicas importantes dejándote consciente para pensar sobre lo sucedido.

Las experiencias duras que te hacen sufrir profundamente habitualmente dejan una marca en el ser interno. Generalmente estas experiencias son referidas como un antes y después en tu vida porque en dicho punto se marcó un cambio interno, que te hace concebir la realidad desde una nueva mirada. La experiencia puede ser descrita como un quiebre dentro de ti, que ya nada será lo mismo, porque no sabes si saldrás adelante o si lo vivido eclipsará para siempre tu ser, no volviendo a brillar esa luz interior que te mueve a vivir en pleno.

Lo cierto es que por muy dolorosa que haya sido la experiencia has irremediablemente vivido un proceso de transformación. Si te resistes a aceptar un cambio inesperado o no deseado persistirá en ti un estado de no aceptación y estarás viviendo dolor y sufrimiento interno. Pero si asumes ese cambio y trabajas la herida psicológica provocada, puedes reformular el dolor y ese sufrimiento como una oportunidad para crecer y sacar lo positivo que dicha experiencia deja en tu vida.

Es cierto que tu vida ya no será la misma de antes. Ya no serás lo que fuiste porque superar una experiencia que te marca en la vida te obliga a sacar lo mejor de ti y seguir adelante. Maduras, cambias tu enfoque, adquieres sabiduría de vida, te fortaleces, se fragua el carácter, ganas en templanza y aprendes a valorar aquello que sí te hace bien, para cicatrizar tu herida mental y auto-motivarte para continuar con tus objetivos.

Lo que no te mata te hace más fuerte. Adquieres conciencia del poder que habita en ti mismo(a). A medida que pasa el tiempo y más distancia hay entre aquello que golpeó tu ego, tu corazón o tu alma y el presente, te das cuenta que has sobrevivido y que pudiste. Si estás aquí aún es porque lo lograste, estás a flote, «herido(a) de guerra». Sigues luchando, quizás agotado(a), cansado(a), con pocas fuerzas, sin mucha energía para continuar. Pero estás, eres y sigues siendo. Ya sea porque alguien te brindó su auxilio o porque te paraste moralmente y no te rendiste. Te das cuenta que eres capaz, que tienes la capacidad y que tú puedes.

Lo que no te mata te hace más fuerte. Si reflexionas y reformulas la experiencia adquieres mayor sabiduría, porque te abres a un nuevo conocer y saber. Re-conoces tu naturaleza, quien eres y tus límites. Re-conoces hasta dónde eres flexible, tolerante y resistente. Adquieres un nuevo enfoque para también abordar tu alrededor y a los demás. Te vuelves más prudente, reflexivo y observador(a). Te haces más consciente de tus procesos internos y le otorgas relevancia a las cosas que realmente te interesan y que sabes que son beneficiosas para tu tranquilidad y paz mental. Posiblemente te lleve a cambiar rutinas de vida, amistades, y abandonar viejos hábitos nocivos para tu mejoría interna.

Ya más consciente de que eres capaz y que has ganado en conocimiento de vida, resurge de las cenizas del ser interno una revalorización de tu ser. Tu amor propio, tu dignidad como persona, el valorarte se hace más presente. Comienzas a cuidarte, cambias tu actitud y tu forma de pensar, evitando lo que te perjudica y sacando de tu vida a quienes te hacen daño. Te sorprendes contigo mismo(a) y aprendes a ser más asertivo(a) poniendo límites para proteger tu sensibilidad, tu corazón y tu alma. Te has comenzado a amar.

Algunos primeros pasos para salir fortalecido(a) de una crisis y superar la herida psicológica que te ha marcado de modo que puedas rehacer tu vida sin desquitarte con terceros que no tienen relación con tu experiencia son:

  1. Asiste a psicoterapia, a sesiones con un coach o un guía espiritual. El especialista te ayudará y facilitará que reformules tu vida y aceptes el proceso de transformación para salir potenciado(a) de la crisis, sanando las heridas psico-emocionales. Pincha aquí para contestar el formulario de pre-consulta psicológica en caso que te decidas a consultar conmigo, te responderé lo antes posible para orientarte en lo que requieres.
  2. Haz deporte, te ayudará a subir el ánimo porque tu mismo cuerpo producirá las hormonas de la felicidad.
  3. Practica un hobbie o afición que te permita distraerte y divertirte.
  4. Toma te de Melissa, Passiflora o Valeriana cuando te venga el desasosiego o la pena por lo vivido.
  5. Práctica una disciplina para aprender a controlar tu mente y balancear tu cuerpo, emociones y pensamientos como Yoga o Taichi.
  6. Identifica una meta o sueño que siempre has querido lograr y ponte en acción para hacerlo realidad.
  7. Revisa siempre frases positivas, para motivarte y mantener un pensamiento positivo ante los desafíos que te presenta la vida.

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Tamara Rojas W.

Tamara Rojas W.

Psicóloga, Trasciende Ahora ®

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