Perdona, perdónate y sé libre

Es cierto que a veces las cosas no salen como se espera y que constantemente estás expuesto(a) a momentos gratos e ingratos que impactan positiva o negativamente tu ser interno. El recorrido a través de la vida incluye precisamente este tipo de experiencias que generan altibajos dentro de ti. Pero el punto clave es qué haces tú para superar los embates que te pone la vida y continuar tu recorrido en pleno, dejando atrás aquello que te hirió profundamente.

Muchos eruditos apuntan a que el perdón es clave para poder desapegarte de aquello que te hizo daño. Sin embargo, para entender y practicar el perdón como una herramienta que te ayudará a liberar a tu ser del sufrimiento que te tiene fijado(a) en una experiencia negativa, debes primeramente comprender su real significado desprovisto de prejuicios. Un concepto errado del perdón es creer que el acto de perdonar a alguien que te hirió es aprobar o tolerar el daño, la crueldad o la ofensa que te han hecho. Otro prejuicio es creer que al perdonar a esa otra persona la liberas de lo que te dijo o hizo. En realidad, estas definiciones del perdonar se alejan de su real esencia. Acorde a lo planteado por estudiosos de diferentes enfoques, al perdonar a alguien no estás liberando al otro, sino que tú te estás liberando de las emociones negativas, la culpa y el autorreproche. Esto sucede así porque al perdonar sueltas lo que te tiene afectado(a) y puedes reformularte completamente. Al perdonar te liberas del dolor y sufrimiento de tu posición de víctima que te impide ser feliz. Perdonando puedes volcarte a revalorizar lo bueno que te rodea en el presente. Al perdonar te recuperas y retomas el curso de tu vida, desplegando todo tu potencial, dejando el pasado atrás, sin traerlo más al presente y comienzas a crear un nuevo futuro. Como se dice popularmente: ¡Lo pasado pisado!

Clarificado el concepto del perdón, la reflexión siguiente es recordar si tienes todavía a alguien en el pasado con quien continúas con temas pendientes. Alguna persona con la cual sigues enojado(a), ofendido(a), dolido(a), o alguien que tú aún sientes que te generó daño, sufrimiento, tristeza u otras emociones negativas. Esta persona debe ser de un episodio del pasado, no alguien de tu presente actual, que al hablar respecto a esta persona todavía altera tu ánimo y te cuesta comunicarlo.

Una vez identificada al menos una persona en particular responde las siguientes preguntas:

  • ¿Has reflexionado y trabajado dicha experiencia internamente, o simplemente la recuerdas y te dejas afectar, quedándote en la emoción y los pensamientos negativos que provoca?
  • ¿Has tratado de ver más allá de la experiencia algún aspecto positivo o aprendizaje que hayas ganado por haber tenido esa experiencia con dicha persona? Piensa y esfuérzate en buscar lo positivo que trajo.
  • ¿Te has planteado la posibilidad de flexibilizar tu enfoque y ver la misma experiencia desde una tercera posición? Imagina, ¿qué diría un tercero (una persona diferente de ti y la persona de tu recuerdo) sobre tu experiencia?
  • ¿Has pensado en que quizás las cosas simplemente no salieron como tú habías esperado y que dicha persona simplemente hizo o dijo, o no hizo, ni dijo aquéllo porque sus expectativas no eran coincidentes con las tuyas?
  • ¿Has pensado que tanto tú como esa persona que te marcó no son perfectos y que cometen errores, sin pensar mucho, ni estar conscientes de lo que le puede afectar al otro y que esto es común en todos los seres humanos? Considerando este enfoque, qué aspectos de ti permitieron que esa persona te afectara negativamente todo este tiempo. Perdona esos aspectos de ti que contribuyeron a vivir esa experiencia dolorosa.
  • ¿Has pensado que aquel recuerdo ya es un hecho que no puedes modificar? ¿Cuánto tiempo ha pasado entre ese hecho y tu presente? ¿Esa persona del pasado existe todavía en tu día a día o ya no está? ¿Cómo es tu vida hoy? ¿Qué cosas y personas buenas te rodean? Haz una lista de todo lo bueno que tienes hoy.

Una vez contestada las preguntas y si te sientes preparado(a) puedes continuar con una actividad para cerrar ese ciclo de experiencia negativa que te ha afectado escribiendo una carta dirigida a esa persona. Inicia la carta con la siguiente oración: “Quiero perdonarte por las experiencias que junto a ti me provocaron vivir infelicidad y dolor…”, luego describe detalladamente dichos recuerdos. Al finalizar la carta escribe para cerrar la actividad la siguiente oración: “Te perdono, lo siento, y te deseo lo mejor” (Tracy, B. 2018).

Una siguiente etapa es tomar la carta y enviarla a la persona que te lastimó si ella está viva. El enviar la carta debe ser sin expectativas. El envío de la carta es solo para cerrar completamente el ciclo de sufrimiento y dolor. No lo estás haciendo para que la otra persona reaccione y haga algo empático hacia ti. Con este acto ritual tú estás liberándote de esta mochila emocional que te ha marcado negativamente. Si no la quieres enviar, entonces puedes romperla y quemarla, ya que el fuego simboliza un acto de purificación y transmutación de aquello que no quieres más en tu vida. Procura tomar las precauciones del caso para evitar accidentes al quemar la carta.

Una opción diferente es hablar con la persona que te causó una experiencia dolorosa y de sufrimiento. Para ello, procura ordenar tus ideas de modo que cuando converses con esta persona no se gatille más conflicto, pues es normal que las personas se defiendan al sentirse criticadas o atacadas. Por lo cual, debes pensar bien antes de generar este diálogo. El objetivo es que se logre el espacio para perdonar y que te puedas liberar de todo lo que aun sientes y te genera daño e infelicidad.

Si aun haciendo estas actividades no logras superar esta situación que afecta tu vida, quizás es tiempo de consultar un coach, guía espiritual o psicoterapeuta que te ayude a sanar tu mente, corazón y alma. Si te decides, puedes completar mi formulario de pre-consulta psicológica, te contactaré lo antes posible, para comentarte qué acciones realizar.

Espero tus comentarios.




Referencias:

Pereyra, M. (2004). El poder terapéutico del perdón. Ediciones de la Universidad Peruana Unión. Perú.

Tracy, B. (2018). Si lo crees, lo creas. (Audiolibro). Penguin Random House Grupo Editorial.

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Tamara Rojas W.

Tamara Rojas W.

Psicóloga, Trasciende Ahora ®

2 comentarios en «Perdona, perdónate y sé libre»

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