Ayúdate que te ayudaré

Una popular y antigua frase positiva que te recuerda que el primer empeño de cualquier situación a la que te enfrentes lo debes realizar tú, para lograr que en el proceso de esforzarte por aquello, aparezcan las oportunidades y personas que te brindarán el respaldo que necesitas para salir adelante. Pero cómo se puede interpretar esta frase cuando estás psicológicamente mal.

Cuando se está en un estado de sufrimiento intenso, la fuerza del dolor y emociones como la pena, la frustración, la impotencia y la rabia gatillan que los pensamientos se tornen confusos y no se vea solución alguna. Incluso, puedes llegar a rememorar situaciones pasadas, que estimulan el mantener o aumentar tu quebranto. Tu mente no para de pensar en escenas y recuerdos, que magnifican tus pensamientos quejumbrosos y emociones desbordadas. Te sientes internamente con un torbellino emocional. No puedes hablar porque el llanto brota inminentemente, a veces gritas y pataleas; otras veces, el clamor de tu voz se extingue, y se agudiza un dolor de garganta que obstruye incluso tu respirar.

El sufrimiento y el dolor pueden llegar a un estado tan profundo del ser, que por momentos tendrás la idea de que te estás volviendo loco(a), y que ya no tienes opciones. Cada instante que pasa es peor. Te resistes a creer que puedes obtener ayuda, porque simplemente te sientes solo(a) y que nadie podrá ayudarte. Y ¿sabes? En ese momento estás en lo cierto porque te resistes a salir de ese estado. Te contraes, te tensas y te cierras. No estás dispuesto(a) a escuchar. Incluso puedes seguir cayendo más y más en un hoyo profundo, oscuro, negro y sin fondo. No aceptas la ayuda, ni la buscas, incluso si algún ser querido te brinda su apoyo, te aislas más. Crees que nadie va a comprender lo que te pasa, o no quieres que quienes te aman sepan lo mal que estás. Otras veces, tratas de simular que estás bien sabiendo que no lo estás.

Sin embargo, en tu ser interno sabes que ese tocar fondo requiere ser superado, pues es una situación insostenible en el tiempo. Tú sabes en el fondo de tu alma, que si te lo permites podrás salir de ese estado y ser ayudado(a). De lo contrario, también sabes en tu ser interno  que te hundirás más. En el fondo sabes que el primer paso, ya sea para empeorar o mejorar, depende de ti. Tú decides el paso que quieres dar y hacia dónde, porque nadie más lo puede hacer por ti. Es necesario en ese punto de la crisis que vives, el reconocer y aceptar que estás superado(a) con los problemas y que el estado de agobio es tan intenso, que te impide tener la mente en balance. El segundo paso, es aceptar sin autotorreproches, que requieres la ayuda de tus seres queridos y un especialista. Este último para ayudarte a salir de lo que te tiene bloqueado(a) de continuar con tu vida.

Como dice el dicho popular, la primera ayuda para que otras personas te puedan ayudar a sostenerte, orientarte, guiarte y superar la aflicción es que tú te abras y te brindes a los otros verbalizando lo que te sucede. No hay de otra manera. Si te guardas para ti mismo(a) las cosas, no las expresas, ni las contrastas con quienes convives o te interrelacionas en el día a día, nadie sabrá qué te pasa realmente. No esperes tampoco que adivinen o supongan lo que estás experimentando por dentro, pues esto que esperas de los demás ¡es un engaño mental!, ya que la realidad es que nadie se da cuenta de lo que te pasa, porque todos están también con sus propias luchas internas. Algunas veces te pueden escuchar, pero no sabrán qué decirte para ayudarte a estar mejor.

Es necesario entonces que primeramente seas sincero(a) contigo mismo(a) de que no estás pudiendo solo(a) afrontar lo que padeces. No tienes por qué enojarte contigo mismo(a) por no poder solo(a). Todas las personas en la vida pasan por momentos críticos en los cuales la llegada de una ayuda brinda consuelo, orientación y fuerza para seguir adelante. Por tanto, pide ayuda a tus más cercanos a tiempo para que ellos te asistan y acompañen a consultar con un profesional especialista en salud mental (psicólogo y/o psiquiatra).

Asistiéndote a tiempo por familiares y amigos sobre lo que te ocurre, no sólo te brinda una red de apoyo en caso de nuevas crisis, otorgándote el apoyo moral, el consuelo y el amor que requieres, sino que estos seres queridos te dan la fuerza, para que consultes a tiempo a un especialista y así inicies un plan de tratamiento. Pero para esto último también es importante que aceptes la ayuda profesional. Si tú te resistes a aceptar que requieres ayuda especializada, tampoco se podrá hacer mucho. Ya que para sanar debes estar dispuesto(a) a validar a tu profesional tratante como tu guía y mentor, que te brindará recomendaciones, técnicas y conversaciones profundas en pro de tu mejoría. En otras palabras, depende de ti dar el primer paso, para que te ayuden. Solo así podrás ir día a día remitiendo el desbalance que se manifestó en tu ser internamente, mejorando y recuperando tu energía, vitalidad, motivación y capacidades para brindarte nuevamente un vivir con esperanza, optimismo, plenitud y fe.

Esta semana quiero que te preguntes a ti mismo(a) cómo estás y cómo te sientes. Segundo, pregúntate si tienes una red de apoyo entre amigos y familiares en caso de vivir una crisis mental o emocional importante. Alguna vez has conversado con tu círculo de amigos y familiares sobre ¿qué hacer en caso que tanto tú como ellos(as) vivan una situación de crisis significativa? ¿Han establecido un plan de acción de ayuda mutua? ¿Si lo tienen, saben dónde acudir y con quién contactar? Si no es así, sería positivo hacerse el tiempo de pensar y conversar al respecto. En caso que ya estés en el proceso de búsqueda de ayuda profesional, puedes contactarme llenando el formulario de pre-consulta psicológica pinchando aquí, te contactaré lo antes posible para darte orientación sobre los pasos a seguir.

Espero tus comentarios.

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Tamara Rojas W.

Tamara Rojas W.

Psicóloga, Trasciende Ahora ®

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