Eres Luz, asi que brilla como el sol y esfumarás tus sombras

Hoy quiero que sea un artículo diferente y especial dedicado a inducir en ti un trabajo de positividad interna, independiente a lo que estés viviendo en tu vida. Lo que te propongo aquí es netamente un ejercicio de imaginería. La técnica de la imaginería es uno de los tipos de recursos, que aplica la psicología humanista-transpersonal en sesiones de psicoterapia, como una herramienta auxiliar para fines diagnósticos o psicoterapéuticos. Existe un gran número de técnicas de imaginería como autores que las han creado. Los objetivos por los cuales se usan las técnicas de imaginería envuelven muchos niveles del ser, como mejorar la autoestima, trabajar la asertividad, la empatía, la relación con los demás, explorar el sí mismo interno, entre tantos más.

En esta oportunidad y para este artículo se trabajará con la imagen simbólica de la luz con fines de sanación, relajación y alcanzar un estado superior de la conciencia del ser, reconociendo que eres parte integrante de una gran red espiritual entretejida sutilmente a través de las diferentes formas de la existencia, por lo cual será totalmente dirigida de principio a fin.

Por favor, ten un cuaderno y lápiz a mano, para tomar nota de la experiencia que tengas con este ejercicio.

Quiero que busques un lugar tranquilo en tu hogar o en tu oficina. Antes de comenzar prepara el ambiente para el ejercicio y así bajar las revoluciones del día y tu agenda de actividades. Lo ideal en realidad es que hagas este ejercicio antes de comenzar tu jornada o en la tarde, cuando ya hayas terminado con tus compromisos. Puedes estar sentado(a) o de pie, cuidando que tu espalda esté derecha (no doblada). 

Si quieres optar por la versión en audio de este ejercicio dale play a continuación

El Universo y todo lo creado está hecho de luz, de energía pura. En la medida que la luz se torna más densa se transforma en materia. Los organismos biológicos, flexibles y en movimiento, que respiran aire e ingieren alimentos, extraen de la inhalación de gases (CO2 y O2) e ingesta de nutrientes –a través del trabajo de sus millones de células que los constituyen como organismos vivos– energía pura que hace posible la mantención a través del tiempo de sus propias vidas y tu vida como ser complejo y multicelular. Tú eres precisamente uno de esos organismos biológicos que respira constantemente e ininterrumpidamente, y te alimentas para prolongar tu vida, degradando biológicamente el aire y tus alimentos y así acceder a esa energía pura, a esa energía que es luz.

Ahora vamos con el ejercicio. Quiero que cierres tus ojos, colócate en una postura que te permita mantener tu espalda recta. Cuida que no haya ninguna parte de tu cuerpo incómoda o tensa. Busca la posición de brazos, manos y piernas que permita que tus extremidades estén relajadas. Si hay alguna parte de tu cuerpo que está generando alguna suerte de tensión, muévela y cámbiala a una posición que sea más confortable.

Ahora, quiero que respires lento y profundo tres veces. Inhala lento y observa como ese aire entra por tu nariz y baja hasta tus pulmones, haciendo el recorrido de regreso hasta salir por tu nariz. Vuelve a respirar una y otra vez más de la misma manera. Mantén esta forma de respirar mientras me escuchas.

Ahora, imagina que arriba de tu cabeza brilla una esfera de luz blanca, con tonalidad plateada y diamantina.

Invita a esta luz divina blanca, de tonos plateados y diamantinos a entrar en ti para sanar y armonizar tu ser en todas sus dimensiones: Corporal, emocional y mental. Repite conmigo: Querida esfera de luz divina, blanca, plateada y diamantina, te invito a entrar en mí para llenarme de tu esencia de luz, amor y calidez y así sanar y armonizar mi ser en todas sus dimensiones: Mente, cuerpo y corazón.

Esta luz divina comienza lentamente a bajar hacia tu cabeza en forma de espiral. Esta luz blanca de tonos plateados y diamantinos comienza a penetrar a través de la mollera de tu cabeza en forma muy suave y sutil. Sientes que es una luz radiante y divina, que al penetrar en ti por tu cabeza se transforma en pequeñas gotas de luz blanca, con destellos plateados y diamantinos. Imagina que cada gota de luz viaja lentamente impregnándote de su esencia llena de pureza, amor y calidez. Gradualmente empiezan a ser más gotitas de luz que se van acumulando dentro de tu cabeza, cada vez más gotitas de luz, más gotitas de luz dentro de tu cabeza. Dentro de tu cabeza se llena de esta luz de tonos plateados y diamantinos, sientes y visualiza como todo tu lado izquierdo como derecho de tu cabeza, tu zona frontal hasta tu nuca se llenan de esta luz blanca de tonos plateados y diamantinos. A medida que ya toda tu cabeza está llena de estas gotitas se forma una esfera de luz dentro de tu cabeza, que comienza a iluminar ahora con su tono blanco, plateado y diamantino todo tu rostro y tu cabello. Ya ahora toda tu cabeza por dentro y por fuera está impregnada de luz blanca de tonos plateados y diamantinos.

La esfera de luz arriba de tu cabeza sigue conectada contigo ingresando más luz y ahora que tu cabeza, tus cabellos, tu rostro, tus orejas, tu frente, tus mejillas, tus ojos, tu boca están llenos de esta luz blanca, divina, de tonos plateados y diamantinos, esta luz comienza a descender por tu cuello lentamente.

La luz divina blanca con destellos plateados y diamantinos viaja ahora a través de toda tu columna vertebral, para continuar irrigando progresivamente y al mismo tiempo toda tu espalda, costillas, pulmones, hombros, brazos y manos, penetrando y envolviendo tus músculos hasta la médula de tus huesos.

Esta luz blanca plateada y diamantina ahora llega a tu pecho, donde penetra en tu corazón, el cual se abre a ella para brillar del mismo tono de esta luz blanca, de tonos plateados y diamantinos.  Tu corazón impregnado en estos tonos bombea esta luz divina por todas tus arterias y venas.

Esta luz comienza a envolver y penetrar todo tu abdomen, llenando de luz blanca con destellos plateados y diamantinos tu hígado, páncreas, estómago, e intestinos incluyendo tus órganos reproductores así como tus caderas y glúteos.

Ahora esta luz blanca con destellos plateados y diamantinos viaja por tus muslos y piernas impregnando todos tus músculos y huesos de la zona.

Esta luz divina blanca, con destellos plateados y diamantinos desciende ahora hasta tus pies, desde tus talones hasta la punta de tus dedos envuelve y penetra huesos, cartílagos y tendones.

En dicho momento observas mentalmente que comienzas a irradiar esta luz sobre toda tu piel que recubre tu ser. Esta luz comienza a crecer más y más, más y más, más y más al punto de generar un campo de luz ovalado alrededor de todo tu ser. Todo tu ser se encuentra rodeado por este campo ovalado de luz divina blanca, de tonos plateados y diamantinos. Te ves brillando como una estrella de los cielos, como un verdadero sol. Disfruta del momento.

En ese momento observas que esta luz blanca de tonos plateado y diamantino que te ha impregnado completamente ha desvanecido en forma amorosa y cálida toda energía sombría u oscura de tu ser, porque su luz te ha llenado completamente con sus colores blanco, plateado y diamantino, te observas y ves que eres luz pura.

Mientras brillas conectado(a) a la fuente de luz que está arriba de tu cabeza repite tres veces:

“Hoy, yo (nombre y apellido) brillo como el sol, me sano y me alivio de toda sombra dentro de mi ser, ya que soy parte integrante de la luz divina, blanca, plateada y diamantina de la fuente original, que rige todo el cosmos y desde donde emanan todas las formas de existencias. Yo amo, vibro y vivo en la luz. Yo soy luz. Gracias, gracias, gracias”.

Ahora respira profundamente tres veces, y mientras respiras observa como la esfera de luz blanca con destellos plateados y diamantinos se recoge su espiral de luz y se desvanece ante tus ojos, dejando en ti la energía de su luz que te ha brindado. No te preocupes, ella no se ha ido, simplemente se ha hecho invisible a tus ojos, y estará allí siempre cuando tú quieras conectarte con ella. Agradece a la fuente original, la Divinidad Suprema que rige toda la existencia por su generosidad de haberte impregnado de su luz blanca, de tonos plateados y diamantinos; y el bien que ha inducido en ti a través de esta experiencia.

Cuando te reincorpores al aquí y ahora, puedes abrir tus ojos. Toma tu cuaderno de notas y escribe lo experienciado. Durante el resto de la jornada y la semana, recuerda esta experiencia y repite la frase completa o el fragmento que más te haga vibrar, para afrontar los eventos de cada día. Ahora que ya sabes cómo conectarte a esta esfera de luz proveniente de la fuente divina universal, puedes repetir el ejercicio cuando lo requieras. Espero tus comentarios.

Agradecimientos:

Quiero agradecer esta inspiración surgida primero a Dios y sus ángeles, especialmente al Arcángel Miguel y Rafael de quienes soy fiel devota, así como a mis maestros en la Tierra que han influido en el estilo de este ejercicio. Primero dar las gracias a Andrés Cruz Alemany con quien por muchos años trabajé el árbol de la vida, a mis maestros más a distancia con las lecturas de sus libros como Carl Gustav Jung, Brian Weiss, Deepak Chopra, James Nestor, entre otros colegas que han compilado técnicas de imaginería y sabiduría que están en la biblioteca de mi hogar. Quiero también dar las gracias a una maestra reciente a distancia que terminó de catapultar este trabajo creativo e inspiracional, Carolina Campos, Presidente de la Asociación Argentina de Angelología.

 

 

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Tamara Rojas W.

Tamara Rojas W.

Psicóloga, Trasciende Ahora ®

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