Exprésate para vivir sanamente

¿Sufres de algunos de estos males: Colon irritable, gastritis, dolores de cabeza, dolores crónicos de espalda u otras zonas, tics de ojos, o inmovilización de un brazo, o una pierna, entre otros síntomas?

Si tu médico tratante ha descartado causas virales, bacterianas, vesiculares, cardiovasculares, hormonales, etc., es altamente probable que ya te haya recomendado asistir a un psicólogo o psiquiatra para tratar el problema.

Posiblemente te preguntes cómo es posible que la medicina no encuentre una causa y que casi te estén tratando de «mañoso(a)». Pues bien, sí hay una causa, sólo que a veces no es de la expectativa que esperas.

Esto sucede porque a pesar que sufres síntomas físicos reales y te has realizado frecuentes exámenes médicos, los resultados de los mismos continúan siendo persistentemente negativos. Incluso, aunque puedan haber algunos trastornos fisiológicos como el llegar a sufrir diarreas, taquicardia, hinchazón de la zona del estómago o flatulencia entre otros, los hallazgos médicos sobre tus exámenes no permiten concluir que tu padecimiento de salud obedezca a que algún sistema esté afectado por razones orgánicas.

La causa como te lo sugiere la medicina es precisamente de tipo psicológico-psiquiátrica, es decir del área de la salud mental. Lo que te plantea el médico es una buena noticia, porque los síndromes que padeces no tienen una enfermedad o desequilibrio corporal a su base, y además te indica que lo que sufres es tratable a través de acudir al profesional que se especializa precisamente en estas dolencias de índole psico-somática: Salud Mental.

La derivación es correcta y certera por medicina, porque tu sufrimiento es real, pero de índole nerviosa a consecuencia de un estrés no tratado. Lo más probable, es que tu sistema nervioso autónomo está sobre-excitado generando “comunicaciones internas distorsionadas” a través de su red de inervaciones que se distribuyen a través de todo tu cuerpo. Como consecuencia, tu cuerpo se pone tenso y en estado de alerta en forma persistente al punto que comienza a generar un desequilibrio que puede derivar en los síntomas recién referidos y algunos otros como temblores, sudoración, ardor, angustia de sufrir una enfermedad de relevancia, etc.

Si bien tu médico lo más probable es que te recete medicamentos para aliviar los síntomas que te aquejan, además de un plan de dieta excluyendo entre otras cosas los condimentos y picantes, el poder sanar cruza por asistir al profesional que te ayudará a superar estas dolencias. Esto porque los medicamentos y las dietas son solo medidas paliativas a tus problemas, pero no son la solución en sí.

Entre las primeras cosas que quiero compartir contigo, mientras buscas un profesional de la salud mental, es entender que muchos de los síntomas de índole nerviosa cruzan por una falta de expresión del ser. Por esta razón, te mandan a psicología o psiquiatría, para que puedas comenzar un diálogo profundo en el que te sinceres contigo mismo(a) sobre muchas cosas que has callado, que ni siquiera te has permitido decirlas. Tus síntomas que te aquejan son señales de alarma de que hay una verdad interna que quiere manifestarse y lo hace a través de tu cuerpo. Por ejemplo, quizás más de alguna vez te has sentido molesto(a) y en vez de expresar tu incomodidad te has “tragado la rabia”, ya sea encerrándote en tu pieza o prendiendo la TV para desconectarte y no pensar más en el asunto. O quizás sufriste en el pasado algo traumático que nunca lo “descargaste” emocionalmente, ni lo elaboraste racionalmente. O eras muy tímido(a) y evitaste siempre verbalizar lo que experienciabas a los demás. Con el pasar del tiempo, al desconectarte de las causas y factores que provocaron un malestar interno y silenciar tu voz y emociones, comenzaste sin que lo notaras, a desarrollar diversas dolencias corporales. Aquello que callaste finalmente decantó en tu cuerpo y se transformó en dolor físico.

Sin embargo, ¿aún te resistes a creer que conversando con un especialista de la salud mental puedes mejorar?. ¿No estás dispuesto(a) a sincerarte con un supuesto desconocido? Quizás te vuelvas desconfiado(a) de que . . . ¡¿Otra persona se entere de tu vida?!

Es lógico y esperable que pienses así, porque precisamente esa es tu problemática: No te expresas, no te permites dar ese paso de verbalizar tus propias verdades frente a otro(a). Y precisamente es ese primer paso que te resistes a dar, el que te llevará a mejorar y comenzar a vivir sanamente. Pues el psicólogo o psiquiatra te guiará a través de un proceso de exploración interior a no sólo afrontar aquello que has acallado y desconectado de ti y tu alrededor; sino que también, te ayudará a reformularte y aprender a expresarte para lograr aminorar y aliviar tus dolores físicos.

Mientras piensas en tomar la decisión de acudir a un especialista, te brindo aquí algunas recomendaciones que te ayudarán a aliviarte y complementar lo prescrito por medicina:

  • Ejercítate con alguna actividad aeróbica: Esto es una actividad siempre preventiva de la salud mental. Incorporar una práctica de ejercicios a tu rutina te permitirá descargar emociones reprimidas de tu cuerpo. Como por ejemplo, la rabia y la ansiedad son emociones que requieren ser descargadas y en vez de eso, te las guardas y no las expresas hacia el mundo exterior. Lo recomendable es practicar alguna actividad física 2 a 3 veces por semana dedicando entre 45 minutos a 1 hora. Notarás que te sentirás mejor. No te extrañes si mientras ejercitas aflora por ejemplo enojo o frustración. Si ellas emergen dale con todo al ejercicio para desfogar la emoción que brota en ese momento.
  • Haz yoga, Taichi o rutinas de elongación. Después de hacer ejercicio es ideal seguir una rutina de relajación y elongación corporal para neutralizar las tensiones que se generan en el día a día y por el ejercicio aeróbico realizado. Puedes comenzar con 15 a 20 minutos dos a tres veces por semana.
  • Baños calientes con sales termales. Una medicina antigua que se usa para diversos problemas de salud, entre los cuales se encuentran algunos síntomas vinculados a la salud mental como son padecimientos nerviosos, estados de excitación, insomnio y estrés. Los puedes aplicar en casa, llenando tu tina de agua calentita donde disuelves estas sales, cuidando que la duración del baño sea entre 20 a 30 minutos máximo. Luego te das una ducha para sacar las sales minerales de tu cuerpo, procediendo a secarte y abrigarte de preferencia en cama.
  • Cómprate un saco de boxeo (o punching ball). Si eres de quienes te irritas y enojas pero al mismo tiempo te tragas la rabia, lo mejor es canalizar dando de golpes a algo que no genere daños a terceros, ni objetos de tu casa o departamento. Una rutina muy beneficiosa es adquirir un saco de boxeo. En este saco puedes golpear con toda tu fuerza para desahogar todos tus sentimientos de impotencia, frustración y rabias. Es un buen elemento para descargar el estrés que hayas acumulado por diversos factores. Si te dan ganas de gritar mientras das los golpes ¡hazlo! ¡Tira para afuera!
  • Practica respiración profunda. Esta práctica te ayudará a controlar y regular el exceso de cortisol en tu cuerpo disminuyendo la excitación del sistema nervioso simpático y activando su contraparte: El parasimpático, el cual brinda estados de calma y tranquilidad. Para interiorizarte más en los beneficios de este tipo de respiración te invito a hacer clic aquí para leer los artículos de mi blog relacionados con esta técnica.
  • Sé asertivo. Aprende a decir lo que te pasa, aunque te cueste. ¡Cambia tu mal hábito de callarte! No importa cómo salga al principio lo que quieres decir, pero dilo. Te sentirás mucho mejor verbalizando lo que piensas y sientes. Incluso notarás una sensación de alivio después de emitir tus pensamientos o sentimientos.
  • Si quieres llorar, llora. No te guardes las ganas y no luches contra “el nudo en la garganta”. Deja fluir las lágrimas hasta que llegue a un punto en que tu mismo(a) te darás cuenta que ellas se han terminado. Quizás estarás a lo mejor cansado(a) de tanto llorar, pero al mismo tiempo aliviado(a) de haber botado tanta emoción. Para bajar la hinchazón de los ojos usa unas bolsitas de té de manzanilla humedecidas como compresas a una temperatura adecuada para tu piel y no generar quemaduras.

Finalmente, espero que estas sugerencias de promoción y prevención de salud mental te ayuden a sentirte más aliviado(a). Recuerda que a partir de ahora en adelante lo mejor que puedes hacer por tu propio bienestar físico y mental es expresar lo que piensas, sientes y experimentas, para vivir sanamente. 

Esta es la tarea de esta semana, sé asertivo(a), no te calles, aprende a decir lo que te pasa. Si no puedes o no encuentras el modo de hacerlo consulta a tiempo a un psicólogo y/o psiquiatra. No esperes hasta que los síntomas se tornen crónicos y se acrecienten al punto que tu ritmo y estilo de vida se vean tan limitados, que todo tu tiempo gire en torno a tus dolores físicos.

Si te decides a consultar, te invito a completar la Pre-Consulta Psicológica, encantada te orientaré en los siguientes pasos a realizar para iniciar tu proceso de sanación de tu salud mental.

Espero tus comentarios

Facebook
LinkedIn
Email
WhatsApp
Tamara Rojas W.

Tamara Rojas W.

Psicóloga, Trasciende Ahora ®

Deja un comentario

¿En qué te puedo ayudar?