Grafología: ¿Cómo escribes puede revelar cómo eres?

En este artículo seguimos hablando de Grafología, y lo quiero iniciar con un viaje contigo para conocer algunas bases teóricas que dan fundamento a la grafología como un instrumento válido y efectivo para describir cómo es una persona a partir de observar, analizar e interpretar su modo de escribir.

Pero este viaje lo quiero comenzar de un modo diferente a lo habitual de un artículo que revisa una serie de conocimientos acumulados a través de evidencia por estudios científicos. Quiero invitarte a que recolectes datos. Sí, tal como lees, tus propios datos y de algunos conocidos para que a través del uso de tus sentidos, puedas observar y elaborar tus propias apreciaciones.

La actividad que te sugiero te permitirá tener tu propio material, para contrastar con algunos fundamentos que explicaré después. En este sentido, es sumamente importante que cuando te pida realizar algún ejercicio lo efectúes, para evitar sesgos en las siguientes lecturas que iré posteando.

Explicado esto, ¡comenzamos!

Quiero que busques una hoja en blanco, un lápiz y un cuaderno para tomar notas. Si no tienes una hoja en blanco, puedes optar por cualquier otra, aunque la hoja en blanco es la ideal.

Teniendo ya la hoja en blanco y el lápiz quiero que escribas al menos dos líneas de texto libre, tu firma y la fecha del día que realizaste el ejercicio. Si te inspiras y escribes más de dos líneas no hay problema. Si puedes, pídele este mismo ejercicio a personas que tú crees que podrían aceptar colaborar contigo (amigos, hermanos, padres, pareja, vecino, etc.).

Una vez que ya hayas logrado esta pequeña colección de muestras de escrituras de ti mismo y quienes accedieron a realizar este ejercicio contigo, quiero que inicies un trabajo de comparación de todas las muestras. Te puedes ayudar con algunas de las siguientes sugerencias:

  • Pon las muestras de escrituras una al lado de la otra. En cuanto al texto escrito ¿Qué cosas te llaman la atención a primera vista de cada una en relación con las demás? Anota tus primeras impresiones sobre las muestras de escrituras que tienes frente a ti.
  • ¿Qué escrituras se parecen entre sí? En qué se parecen más específicamente. Escribe tus observaciones en tu cuaderno de notas.
  • ¿Hay diferencias entre ellas? ¿En qué se diferencian? Si solo una se diferencia, qué la diferencia de las otras escrituras.
  • ¿Se puede leer con facilidad lo escrito?, ¿hay alguna que te sea más fácil leer y otra que no entiendas lo que dice? Reflexiona acorde a lo que observas en las escrituras por qué sucede que unas son más fáciles de leer que las otras.
  • Toca con tus dedos el lado reverso de la hoja en la zona escrita, ya sea del texto o las firmas de cada una de las muestras de escrituras. ¿Hay alguna escritura que haya formado un surco en el papel o alguna que se sienta como que no se escribió nada por el lado anverso de la hoja? Escribe tus apreciaciones al respecto.
  • ¿Cómo son las firmas y los números de la fecha registrada de cada uno? Compara las firmas entre sí y los números entre ellos. Escribe lo que ves con tus propias palabras.
  • ¿Qué conclusiones personales surgen después de realizar este ejercicio respecto a tu escritura y la de las demás personas con las cuales te comparaste? Anota en tu cuaderno.
  • Guarda las muestras de escrituras y tus anotaciones como tus evidencias que te ayudarán a una mejor comprensión de la segunda parte de este artículo que publicaré más adelante.

Espero que este ejercicio te haya permitido ir más allá del mensaje textual escrito por ti y por tus participantes voluntarios, focalizándote en el cómo se dibujó dicho mensaje.

Seguramente ya habrás notado que tu escritura y la de tus conocidos exhiben sus características particulares que las hacen propias, personales y únicas. Aunque existan escrituras similares, encontrarás en ellas variaciones que pueden ser consideradas como un sello de identidad. Estas variaciones sólo se pueden apreciar en el trazo u onda gráfica de la escritura de quien escribe (ref. Revisa la definición de onda gráfica aquí).

Es altamente probable que mientras escribías tu texto de ideas, tu atención se concentró en el contenido y coherencia argumentativa del mensaje que elaborabas. En cambio,  las características que reproducías en el trazo mismo fueron realizadas de modo automatizado sin fijarte mayormente en ellas.

Algunas de dichas características que se estamparon en el papel en blanco, a la cuales no prestaste mayor atención han sido por enlistar algunas: La proporción del conjunto del texto y palabras, la agilidad del grafismo, el estilo y tipo de cohesión entre las letras para formar las palabras, el tamaño de la escritura, la posición y ubicación de la firma y fecha en la hoja en blanco, la profundidad del trazo, etc.

Para la Grafología esta cualidad dual del acto de escribir daría su primera fundamentación teórica de por qué  el trazo es considerado cual espejo que refleja los contenidos latentes de tu mente y ser interno.

Ahora vuelve a observar tu escritura y la de tus colaboradores. Si todos ustedes realizaron más de dos líneas de escritura, es posible que puedas apreciar que las variaciones del trazo tienden a mostrar un ciclo que se repite a sí mismo cada cierto intervalo de tiempo, el cual corre en forma paralela y simultánea a la formación del contenido del mensaje.

Este ciclo del trazo genera una constante o factor repetitivo que lo hace un acto temporalmente estable. Para la Grafología es precisamente esta segunda cualidad del acto de escribir que fundamenta el poder estudiar las fluctuaciones del trazo como una proyección de contenidos de la mente inconsciente traducibles a términos psicológicos asociados a la descripción de rasgos del modo de ser del escribiente. 

Acorde a lo anterior, la grafología concibe la escritura como un acto complejo polarizado que refleja por una parte, un contenido explícitamente manifiesto o razón gráfica y, por otra parte, un contenido latente o pulsión que se registra en el trazo mismo.

La Grafología más específicamente se centra en estudiar la estructuración y dinamismo de esta onda gráfica a través de la identificación, clasificación y medición de la organización de los rasgos en la hoja en blanco, la adopción y combinación de formas, el grado de dimensión expresado, la profundidad y grosor de la tinta estampada en el papel, el nivel de fluidez logrado, la direccionalidad de los trazos dibujados, la proporcionalidad de los mismos, su grado de regularidad, su personalización, entre otros tantos índices gráficos que han sido identificados por diversos autores a través de años de investigación sobre la escritura.

En resumen, a través del ejercicio propuesto con tu escritura y la de tus conocidos voluntarios espero haber logrado otorgar una acotada evidencia de dos argumentos teóricos que fundamentan a la grafología como un instrumento válido, para describir el modo de ser de una persona a partir del estudio de las fluctuaciones, particularidad y peculiaridades que se manifiestan en su modo de escribir.

Estos fundamentos son el concebir la escritura como un acto polarizado que exhibe un contenido manifiesto (“razón gráfica) y uno latente (“pulsión gráfica”), y que las fluctuaciones de la onda gráfica presentan un ciclo repetitivo a través del tiempo que la hacen un comportamiento estable, y por ende, no sujeto exclusivamente a afectaciones del ánimo o de la condición neurovegetativa del momento.

Referencias Bibliográficas:

  • Rojas, Tamara. (2004). Grafología Científica: La escritura como test psicológico proyectivo. En Revista de Psicología, Universidad de Chile. Vol. XIII, Nº2.
  • Rojas, Tamara. (2009). Grafología: La muestra de escritura como técnica descriptora de personalidad. Santiago, Chile. Escritores.cl

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Tamara Rojas W.

Tamara Rojas W.

Psicóloga, Trasciende Ahora ®

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