La escritura y su bajo nivel de falsabilidad para describir personalidad

Una de las mayores problemáticas que enfrenta la psicología –especialmente la psicología laboral– para evaluar a una persona en términos de tendencias de personalidad o perfil de competencias es el grado de falsabilidad que los tests envuelven al momento de ser aplicados.

Si bien en la psicología clínica es menor el riesgo que una persona mienta sus respuestas en un test, ya que el objetivo va en beneficio del tratamiento de la misma persona evaluada; en el caso de la psicología laboral, la situación es bastante diferente. La persona que asiste a una evaluación psicolaboral está sometida a una selección que busca al mejor candidato que, de cumplir con el perfil de competencias al cargo ofertado, pasará a una entrevista final con la organización contratante. La persona entonces se encuentra en una situación competitiva para obtener un puesto remunerado.

Desde ese momento, el psicólogo laboral se enfrenta a que los candidatos tratan de mostrar su mejor desempeño en la entrevista y en las respuestas que brindan en las pruebas psicológicas. A esto se suma que en las últimas décadas algunas plataformas en internet y redes sociales ofrecen o explican los tests y la manera de contestarlos, que seguramente algunos candidatos navegan, sesgando aún más sus desempeños para una evaluación psicolaboral.

El psicólogo laboral entonces se ve obligado a explorar nuevos métodos de entrevista y evaluación, para reducir los riesgos de falsabilidad en las respuestas de los candidatos a un puesto específico. Una de las opciones que muchas veces el evaluador toma es aplicar un set de pruebas que permita triangular resultados con lo observado en la entrevista a la persona evaluada. De este modo, si los desempeños del candidato muestran una correlación positiva entre los diferentes instrumentos será altamente probable que la evaluación logre un buen grado de confiabilidad y validez intrasujeto para considerar los resultados consistentes.

Para disminuir aún más el riesgo de sesgo en los desempeños de los candidatos a un puesto de trabajo, la psicología laboral chilena (a la cual puedo referirme por la experiencia personal), ha incluido dentro del set de pruebas las de tipo proyectivas. Es consenso entre los profesionales de la especialidad que estas pruebas permiten remediar en parte el sesgo de las pruebas verbales, gracias a que contienen en su diseño estímulos inestructurados. Estos estímulos facilitan emerger en el candidato respuestas ligadas a tendencias profundas de personalidad sorteándose el filtro de la razón especulativa de la persona evaluada. Las pruebas proyectivas más usadas en el ámbito de la psicología laboral chilena son el Test de Colores de Lüscher y el test Z de Zülliger.

No obstante, pese a que estas pruebas proyectivas pueden superar a las pruebas verbales envolviendo menos riesgo de sesgo en sus respuestas, a veces ciertos estados emocionales de las personas impiden que los resultados de estas pruebas proyectivas sean interpretables por índices de inconsistencia interna de las respuestas. Por esto siempre es bienvenido encontrar instrumentos de baja falsabilidad que correlacionen con pruebas verbales y proyectivas para sortear estos imponderables, pues en psicología laboral se trabaja contra reloj y no se puede esperar otro día para replicar el test.

La grafología en este sentido viene a contribuir a la psicología laboral chilena con su valiosa característica de ser un test con nimio nivel de falsabilidad en sus resultados interpretativos. Se constituye en un interesante instrumento para complementar al set de pruebas verbales y proyectivas que se usan actualmente en Chile. ¿Cómo es esto posible?

El nimio nivel de falsabilidad de la Grafología se logra gracias a que la escritura es un proceso de producción lingüística adquirido y altamente complejo que involucra un fuerte compromiso neuro-psico-fisiológico.

Primero, el acto de escribir involucra una coordinación de funciones del sistema nervioso y los sistemas músculo-esqueléticos, que incluyen aspectos perceptuales, lateralidad, capacidades cognitivas de orientación, estructuración y organización temporo-espacial, como también el esquema corporal. Esta integración de funciones y sistemas corporales reflejan inherentemente los estados fisiológicos internos del escribiente, y al mismo tiempo, determinados rasgos del escribir que caracterizan la etapa del desarrollo evolutivo en el que se encuentra.

Segundo, el acto de escribir envuelve un proceso de aprendizaje que comienza alrededor de los 6 años de edad. A esta edad los niños inician una intensa ejercitación de lectura y escritura de letras y palabras. El aprendizaje de adquisición de un sistema simbólico de signos con significado y significante ocurre en plena etapa de crecimiento biológico que logra su maduración del dominio escritural alrededor de los 14 años de edad.

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A partir de la adolescencia, los jóvenes comienzan a buscar un estilo propio de escribir que les brinde una identidad y sello personal frente a los demás. Los jóvenes distancian y personalizan su escritura en distintos grados de los modelos de caligrafía enseñados por la cultura de crianza. Este desapego del modelo caligráfico escolar irá en función de decisiones subjetivas que el mismo escribiente tomará en relación con sus propias tendencias psicológicas internas.

En otras palabras, el acto de escribir es altamente difícil de enmascarar. Su producción involucra claramente factores biológicos, socializadores y personales que se reflejan en la onda gráfica del escribiente. Gracias a esta complejidad estructural de la escritura es posible por ejemplo deducir mediante el estudio comparado de muestras de rasgos escriturales de un escribiente, si la totalidad de ellas pertenecen al mismo autor o algunas corresponden a terceros. También se puede establecer si la escritura realizada por una persona ha sido ejecutada de modo natural, o contrariamente, se ha incurrido en el intento de “simular” o forzar la ejecución de trazos contraponiéndose con parámetros universales de lo que es esperado según el grupo etario, la cultura, el idioma de predominio, o los comportamientos exhibidos en una evaluación.

La Grafología, en este sentido, otorga información del escribiente que coadyuva no sólo a confirmar un perfil de competencias resultante con otras pruebas psicológicas, sino que también complementa y enriquece el análisis interpretativo y la discusión de resultados cuando es parte de un set de pruebas para psicodiagnóstico o selección por competencias.

En mi experiencia personal he podido a priori, observar correlaciones interesantes entre los resultados que exhibe el test de colores de Lüscher y el análisis grafológico frente a un mismo individuo, lo cual es entendible, ya que ambos test proyectan aspectos neurovegetativos y tendencias de personalidad.

La Grafología a través de su objeto de estudio –la escritura– viene a ser un test que no excluye ni pretende reemplazar a los demás, sino al contrario, enriquece y complementa a los existentes, otorgando mayor consistencia a los resultados de evaluaciones psicodiagnósticas o de selección de personas.

Cuanto más profundizo en el estudio de los índices escriturales y su riqueza interpretativa, más convencida estoy de que la Grafología es un test que tiene mucho potencial para realizar estudios de la personalidad y perfiles de competencias en los individuos.

Creo que en la medida que la grafología sea aplicada correctamente para fines científico-profesionales su aporte a las ciencias del comportamiento humano será clave y significativo.

Finalmente estoy convencida de que la Grafología llegó a Chile para quedarse y ser parte del portafolio de pruebas psicológicas que todo profesional dedicado al psicodiagnóstico o la selección de personas debe considerar.

A continuación te invito a usar una lupa para observar las muestras de escrituras que coleccionaste acorde a las instrucciones del artículo anterior. Observa los trazos de tu escritura y la de tus voluntarios. Te dejo algunas preguntas para ayudarte a tu estudio y análisis de ella.

 

    • ¿Hay alguna muestra de las escrituras que presente el trazo de letras o palabras más grueso?
    • ¿Cómo es la saturación de tinta de cada una de las escrituras? ¿Hay alguna de ellas que presente efectos “sal y pimienta” (como granitos)?
    • ¿Alguna de las escrituras presenta temblores (como que el trazo tirita)?
    • ¿Hay alguna escritura que presente pelotones de tinta?
    • ¿Cómo es el color de las escrituras, hay alguna que la tinta se note más intensa en su tono, o al contrario, alguna que sea más tenue o clara en la tonalidad?
    • ¿Hay algún trazo que se repita frecuentemente en alguna de las muestras de escrituras? Por ejemplo: Trazos rectos verticales que denoten fuerza y profundidad (tocar el papel por el reverso con tu mano) y se distingan del conjunto total.

 

Registra en tu cuaderno las observaciones y conclusiones sobre el ejercicio propuesto. Espero tus comentarios de este ejercicio.

 

 

 

 

 

Referencias.

  • Curtis, Helena y Barnes, N. Sue (1993). Biología. Madrid, España. Editorial Médica Panamericana. Quinta edición.
  • Fernández, Jorge. (1992). Apuntes de cátedra de neuropsicofisiología, carrera de psicología, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Chile.
  • Rojas, Tamara. (2009). Grafología: La muestra de escritura como técnica descriptora de personalidad. Santiago, Chile. Escritores.cl

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Tamara Rojas W.

Tamara Rojas W.

Psicóloga, Trasciende Ahora ®

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