Respirar profundo: Un catalizador para limpiar emociones acumuladas y no expresadas

En estas últimas décadas, se ha valorado positivamente a la respiración profunda o diafragmática por su gran eficacia para disminuir de modo natural, barato y sencillo estados ansiosos, nerviosos, dolores corporales, la depresión y la fatiga (pincha aquí).

Estudios científicos la han catapultado, junto a otras técnicas de relajación basadas en respiración profunda, como un tratamiento tan satisfactorio como aquellos que incluyen medicamentos ansiolíticos, para estabilizar las emociones como la rabia, el llanto y el miedo (cuadros ansiosos). También, cuenta con la ventaja de ser una técnica de bajo riesgo y no invasiva, ya que se hace a voluntad y sólo se modifica el cómo respiras. Y además dominada la técnica ahorras dinero en medicamentos de alto costo.

Como te compartí en el artículo anterior, practicar la respiración profunda genera varios beneficios. Uno de ellos y en el que me focalizo en este artículo es el de limpiar tus emociones (revisa otros beneficios de respirar profundamente). Uno de los efectos inmediatos que reportan estudios científicos sobre el tema es que al finalizar una primera sesión de respiración profunda, las personas dicen estar más tranquilas, calmadas y relajadas. Pero. ¡los beneficios a nivel emocional no se detienen en solo sentir estas primeras sensaciones!

Se ha descubierto que practicar la respiración profunda en forma diaria y disciplinada por al menos 4 a 6 semanas seguidas sin interrupción gatilla descensos significativos en los niveles de estrés y ansiedad. También, la técnica te ayuda a liberar emociones no bien procesadas y reprimidas, como el llanto, que por diversas razones las has guardado por mucho tiempo en tu ser interno sin mucha conciencia que estaban allí.

La liberación y limpieza de emociones sucede porque al disminuir el patrón respiratorio de 16 respiraciones por minuto a 4 a 6 respiraciones por minuto, se genera una relajación intencionada que activa el sistema nervioso parasimpático, el cual secreta endorfinas que tienen un efecto analgésico en todo el cuerpo, mientras que el cortisol (hormona del estrés) y la adrenalina se reducen inmediatamente bajando la tensión y el estado de alerta.

No obstante, para lograr estos cambios y comenzar a apreciarlos en el área emocional debes ser disciplinado(a) en tu práctica. Si realizas la práctica de la respiración profunda solo en momentos S.O.S. puede que no logres calmar las crisis emocionales asociadas a síntomas de estrés o ansiedad (como por ejemplo una crisis de pánico) y lo más probable es que vas a experimentar una gran frustración.

La práctica de respiración profunda requiere una ejercitación sistemática para no solo dominar la técnica, sino también tener la mente entrenada previamente y que la zona del estómago adquiera una buena elasticidad para inflarse-desinflarse permitiendo absorber, retener y expirar el aire a tu máxima capacidad. Así si estás entrenado(a) y familiarizado(a) con la técnica previamente, podrás contar con la destreza suficiente por timismo(a), para controlar y superar un momento de crisis o descompensación interna si es que ésto aflora.

En la medida que ejercites la respiración a través de los días y las siguientes semanas, verás paulatinos progresos que ayudarán a mejorar tu equilibrio emocional y calidad de vida. La tendencia a ponerte nervioso(a) o ansioso(a) comenzará a disminuir y experimentarás cada vez en menor frecuencia los síntomas que te aquejan. Incluso, puede que si sufres dolor de espalda a nivel de cuello, éste comience a desaparecer paulatinamente.

Recuerda que logrando 6 respiraciones por minuto ya tiene efectos curativos a nivel corporal y emocional. Si practicas la respiración profunda –al menos– entre 1 a 3 minutos diarios repitiendo 4 veces al día ya estarás comenzando tu camino hacia tu propia mejoría. Una vez que ya logres hacer este ritmo diario, puedes aumentar de modo progresivo a 4 o más minutos cada ciclo de ejercitación, pudiendo bajar la repetición de 4 a 3 veces por día.

Te invito entonces a tomar la decisión de incorporar la práctica de respiración en tu agenda diaria y si ya estás entrenando en cualquiera de sus versiones no claudiques, sé disciplinado(a) y constante, y verás como te irás sintiendo cada día mejor. Convierte la práctica de la respiración profunda en un hábito más de tu rutina y, ¡consolida el cambio! 


Espero tus comentarios.

Un abrazo, Ps. Tamara Rojas W.

Referencias:

  • Cea, J., González-Pinto, A., y Cabo, O. (2015, Marzo) Efectos de la respiración controlada sobre síntomas de estrés y ansiedad en una población de 55 a 65 años. Estudio piloto. Gerokomos, 26(1), 18-22. doi: https://dx.doi.org/10.4321/S1134-928X2015000100005
  • Labrador, F. J., De Arce, F., & Florit, A. (1996). Entrenamiento en respiración frente a entrenamiento en relajación: Diferencias en medidas psicofisiológicas. Análisis y modificación de conducta, 22(81), 93-104.
  • Robson, D. (2020, Octubre, 8). Los sorprendentes beneficios de aprender a respirar más despacio (y cómo hacerlo). BBC Work Life. Recuperado desde: https://www.bbc.com/mundo/vert-cap-54464360
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Tamara Rojas W.

Tamara Rojas W.

Psicóloga, Trasciende Ahora ®

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